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“La caja de los recuerdos”





Nuestra historia de vida es un maravillosos entretejido de recuerdos, emociones, hechos… es inevitable ser lo que hacemos, pero también somos lo que hemos sido y lo que hemos hecho a lo largo de nuestras vidas. Ir al recuerdo es un buena forma de llenar de forma entretenida , emocionalmente significativa estos días de confinamiento con un familiar con Alzheimer u otra forma de deterioro cognitivo o demencia. Una actividad útil y entretenida es “La caja de los recuerdos”. 

“Ir al recuerdo”, es recordar interpretando la vida de alguien, haciendo una revisión de momentos, episodios y acontecimientos relevantes en su vida. La evocación de recuerdos y vivencias en este contexto se toma como un elemento de reflexión, de re-conocimiento de la vida de esa persona, con un componente emocional y motivador. 
Una persona con Alzheimer, debido a sus problemas cognitivo, tendrá serias dificultades para recordar su propia biografía en detalle, así como para evocar o expresar recuerdos y las emociones asociadas a ellos. Pero eso no quiere decir que todos hayan desaparecido. 
A menudo, el principal problema está en cómo acceder a ellos y las actividades pueden ser muy útiles para facilitarlo. En algunos casos puede ser suficiente promover estas evocaciones a partir de la conversación, conduciéndola a partir de preguntas adecuadamente guiadas para recuperar informaciones relevantes y significativas de la vida de esa persona. Para ello, se pueden abordar diferentes temas de interés: acontecimientos familiares, juegos de la infancia, aficiones, mascotas, historia laboral, gustos musicales, sucesos históricos, etc. Resultará más enriquecedor si guiamos la conversación a partir de objetos que tengamos en casa y sean relevantes y significativos para la persona con deterioro cognitivo. Si, además, los vamos recogiendo y guardando juntos, cada vez será más fácil y cómodo compartir momentos agradables con nuestro ser querido, ayudándolo a evocar recuerdos y emociones y, probablemente, a conocerlo aún mejor. 



Podemos coger una caja de cualquier material: cartón, metal, plástico… y del tamaño que tengamos disponible o acorde con la cantidad o tipo de objetos que vayamos a incluir en ella. 
Si tenemos materiales para ello y nos gustan las manualidades, también podemos pintar o decorar la caja de forma personalizada y, tal vez, la persona con deterioro cognitivo también pueda participar en ello, siendo una ocasión ideal para que el resultado final cobre sentido desde el principio. 
Finalmente, necesitaremos diferentes objetos que tengamos en casa, que sean significativos para la persona con demencia y que pueda vincular a recuerdos y emociones positivas de diferentes momentos de su vida. 

Tanto la recolección de objetos a incluir en la caja como los ratos que dedicaremos a utilizarla pueden resultar muy beneficiosas, porque ayuda a llenar los espacios de la rutina diaria de forma amena y significativa, tanto para la persona con deterioro cognitivo como para quien cuida de ella, pudiendo contribuir a minimizar las preguntas recurrentes acerca del coronavirus y el confinamiento y evitando que se convierta en el centro de las conversaciones. Promueve la estimulación sensorial, por el tacto, la audición, la vista, el olfato… con una mayor o menor implicación de sentidos según los objetos incluidos, facilita el inicio de una conversación, la evocación de recuerdos, emociones y ofrece una oportunidad de profundizar en el pasado y la historia de vida de nuestro ser querido. 



                                            



“La caja de los recuerdos” puede resultar muy útil para pasar ratos agradables en casa con nuestro familiar con Alzheimer u otra forma de deterioro cognitivo. Permite un espacio para la evocación de la historia de vida de nuestro ser querido, la conexión emocional con él e, incluso, puede permitir descubrir o profundizar en facetas antes poco exploradas por la familia. 


¿Qué tipo de objetos podemos incluir?
Cualquier cosa que pueda ser introducida en una caja, de forma más o menos manejable, y que la persona con deterioro cognitivo pueda vincular con un recuerdo positivo, una vivencia o una emoción. En las actividades de reminiscencia hay que procurar evitar aquellos objetos que evoquen emociones o sensaciones desagradables. Para completar la búsqueda, se puede pedir la colaboración de otros familiares para que sugieran objetos y las historias que hay tras ellos. 
Los posibles elementos a incluir en la caja son innumerables. Sugerimos aquí algunas ideas pero dependerá mucho de cada persona y de cada hogar: entradas de museos o conciertos, elementos de alguna colección que hubiera realizado, alguna prenda de ropa especial, una colonia o perfume… En definitiva, cualquier cosa que para la persona sea significativa de su historia de vida y positivamente evocadora. 







Texto basado en el articulo de (Actividad de reminiscencia en casa con un familiar con Alzheimer: “La caja de los recuerdos”) de Hablemos de Alzheimer,  Fundación Pascual Maragall.



Los contenidos de nuestro blog están basado en la información de profesionales del sector sanitario en neurología, neuropsicología, psicología y enfermería.

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